El acoso callejero es la forma de violencia machista más normalizada.
Piropos, miradas insistentes, silbidos, comentarios no deseados, persecuciones…esta es la realidad diaria de niñas, adolescentes y mujeres en ciudades y pueblos de todo el mundo. La inseguridad en las calles es uno de los tantos obstáculos a los que se enfrentan las mujeres jóvenes y las niñas en sus localidades, donde un 78% ha asegurado haberlo sufrido en alguna ocasión en las calles, avenidas, plazas e inmediaciones de sus hogares. Que los hombres se sientan con la potestad de opinar sobre los cuerpos de las mujeres, sin importarles su deseo, hace que nuestro día a día se convierta en una continua alarma, donde la inseguridad que provoca limita la libertad de movimiento de las adolescentes y menores, lo cual impide su normal participación en el espacio público.
En España, el 26% de las mujeres de entre 16 y 24 años han sufrido stalking o acoso reiterado y el 13% antes de cumplir los 15 años, según los datos de la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer. El tipo de acoso mayoritario es sin contacto físico, el cual incluye amenazas, comentarios lascivos u otro tipo de amedrentaciones. La mayoría de las situaciones de acoso se producen sobre todo en horario nocturno. Los espacios más inseguros son la calle, como vía general en donde las jóvenes perciben estos comportamientos; de camino a hacer actividades deportivas o de ocio; y en los parques.
Uno de los puntos más importantes de la perspectiva urbanística es la integración y la mejora de la seguridad tanto de las mujeres como de las personas mayores y las menores, para contribuir a una mayor calidad de vida. Las adecuaciones corresponden con las demandas del urbanismo feminista, el cual fundamenta su teoría en que las personas sean el centro de las ciudades, no una añadidura a la producción forzosa.
El informe “Safer Cities for Girls” (Ciudades más seguras para las mujeres) recuerda que, a pesar de la incidencia del acoso callejero, solo el 3% del total de las encuestadas denunció a la policía estos actos. Por tanto, las políticas públicas han de ampliar su perspectiva para comprender esta violencia como un impedimento más en la vida de las niñas y adolescentes que desean caminar sin miedo.
Solicitamos :
Que paren los “piropos” callejeros.
Calles seguras para las mujeres: El diseño de las urbes desde una perspectiva inclusiva y feminista que favorezcan la habitabilidad y amabilidad de todos sus rincones.
Creación de un número de emergencias para acoso sexual en el transporte público que active una intervención rápida del personal de seguridad.
Implementar 'puntos seguros' en las zonas de ocio, instalando carteles y letreros que expliquen cómo combatir el acoso sexual, especialmente para quienes son testigos.
Elaborar el Mapa Social de Riesgos o manuales de urbanismo, los cuales son textos que recogen las mejoras a realizar en las urbes con perspectiva feminista y que se incluyen normalmente en el Plan de Igualdad.
Revisar el Plan Municipal de Igualdad.
Enlaces de interés:
Informe Inseguras en la Ciudad: https://plan-international.es/files_informes/doc_33.pdf
https://www.eldiario.es/sociedad/gobierno-aprueba-ley-libertad-sexual_1_8108786.html
Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, (Ley del solo “sí es sí”): https://www.boe.es/buscar/pdf/2022/BOE-A-2022-14630-consolidado.pdf
https://plan-international.es/que-hacemos/proteccion-infancia/ciudades-seguras
https://bcnroc.ajuntament.barcelona.cat/jspui/handle/11703/112461

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